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viernes, 20 de febrero de 2026

Gosho - El Líder Supremo del Mundo

 


El Líder Supremo del Mundo

Shijo Kingo-dono gojenyi

Al darle una ojeada a su carta, me siento tan aliviado como si el día finalmente hubiera despuntado después de una larga noche, o como si hubiera regresado a casa después de viajar una gran distancia. El budismo tiene que ver primordialmente con la victoria o la derrota, mientras que el gobierno se basa en el principio de la recompensa y el castigo. Por esta razón, a un Buda se le respeta como el líder supremo del mundo,¹ mientras que un rey es llamado el que gobierna a su voluntad. La India es llamada la Tierra de la Luna,² y a nuestro país se le denomina la Tierra del Sol. De los ochenta mil países en el continente de Jambudvipa, la India es uno de los más grandes y Japón uno de los más pequeños. Sin embargo, en cuanto a los buenos auspicios de sus nombres, la India queda en segundo lugar y Japón en el primero. El budismo comenzó en la Tierra de la Luna; residirá en la Tierra del Sol. El curso natural de los eventos es que la luna aparece en el oeste³ y viaja hacia el este, mientras que el sol procede del este al oeste. Esta verdad es tan inalterable como el hecho de que un imán atrae el hierro o que la planta zogue⁴ se nutre del sonido del trueno. ¿Quién podría negarlo?

Examinemos cómo llegó el budismo a Japón. Nuestro país fue gobernado al principio por siete generaciones de dioses celestiales y luego por cinco generaciones de deidades terrenales.⁵ Después de estos reinos siguió la edad de los gobernantes humanos, siendo el primero el Emperador Jimmu. El trigésimo emperador fue Kimmei, quien reinó por treinta y dos años. Por esa época había un estado llamado Paekche⁶ al occidente de este país. Estaba bajo el señorío feudal del emperador japonés y era gobernado por un rey llamado Songmyeong. Cuando el rey pagó el tributo anual a Japón el día trece del décimo mes del décimo tercer año del reinado del Emperador Kimmei (522), envió al mismo tiempo una imagen de bronce dorado del Buda Shakyamuni, unas escrituras budistas, y también sacerdotes y monjas.

Dichoso, el emperador buscó el consejo de sus ministros sobre si la nación debía venerar al Buda de los países occidentales. Uno de los más altos ministros, Iname no Sukune⁷ de la familia Soga, dijo: “Todos los países del occidente veneran a este Buda. ¿Por qué solo Japón debe negarlo?” No obstante, Mononobe no Okoshi, del clan Mononobe, quien era otro ministro de alto rango, junto con Nakatomi no Kamako⁸ y otros, le aconsejaron al emperador, diciendo: “El soberano que reina sobre nuestra nación tradicionalmente ha llevado a cabo ritos en todas las cuatro estaciones del año, en honor al cielo y a la tierra, a los dioses de la tierra y del grano, y a numerosas otras deidades. Si cambiamos esta costumbre en favor del dios del occidente, nuestras deidades nativas se enfurecerán”. Incapaz de decidir, el emperador decretó que sólo Soga no Sukune debería venerar al Buda a modo de prueba y que nadie más debería hacerlo. Sukune se puso sumamente contento al recibir este decreto. Llevó la imagen del Buda Shakyamuni a su residencia en un lugar llamado Ojada⁹ y allá la entronizó, para la sorpresa e indignación de Mononobe no Okoshi.

Por esa época, estalló una terrible epidemia en Japón que mató a la mayoría de la población. En vista de que parecía que la nación entera perecería, Mononobe no Okoshi aprovechó esa oportunidad para decirle al emperador que debía enviar a destruir la imagen del Buda. El emperador asintió y ordenó que el budismo, una religión extranjera, se descartara de inmediato. Mononobe no Okoshi, actuando en nombre del emperador, confiscó la estatua, la calentó en una hoguera con carbón y la destruyó a martillazos. Arrasó el salón de la imagen del Buda y azotó a los sacerdotes y a las monjas. Luego, aunque el cielo estaba despejado, un inesperado vendaval se produjo y cayó lluvia. El palacio imperial fue consumido por un fuego que descendió del cielo.¹⁰ Los tres hombres, el emperador, Mononobe no Okoshi y Soga no Sukune, cayeron enfermos durante la epidemia. Todos ellos sufrieron un insoportable martirio como si estuvieran siendo mutilados o quemados vivos. Finalmente, Mononobe no Okoshi murió, mientras que el emperador y Soga no Sukune a duras penas se recuperaron.

A partir de ese momento pasaron diecinueve años sin que nadie comenzara a creer en el budismo. El trigésimo primer emperador, Bidatsu, fue el segundo hijo de Kimmei. Reinó por catorce años, apoyado por el Ministro de la Izquierda y el Ministro de la Derecha. Uno de ellos fue un hijo de Mononobe no Okoshi, Iugue no Morihia¹¹, quien había sucedido a su padre en el cargo. El otro fue un hijo de Soga no Sukune, Soga no Umako.¹² Fue durante el reinado del Emperador Bidatsu que nació el Príncipe Shōtoku.¹³ Fue hijo del Emperador Yōmei y sobrino de Bidatsu.

Un día en el segundo mes del año, cuando el príncipe tenía dos años de edad, miró hacia el este, extendió su dedo del corazón y entonó “Namu Buda”, con lo cual las cenizas del Buda se materializaron en la palma de su mano. Ésta fue la primera vez que alguien en Japón invocara el nombre del Buda Shakyamuni. Cuando el príncipe tenía solamente ocho años de edad, proclamó: “Los que, en la última edad, veneren la imagen del sabio del occidente, el Buda Shakyamuni, impedirán las calamidades y recibirán beneficios. Los que la desprecien atraerán desastres y tendrán vidas cortas”.

Al oír esto, Mononobe no Morihia y otros dijeron iracundos: “Los Soga han estado venerando al dios de una tierra extranjera en violación del decreto imperial”. Las epidemias aún se ensañaban incesantemente con la población entera, llevándola al borde de la extinción. Mononobe no Morihia le reportó esto al emperador. El emperador emitió un decreto que declaraba: “Soga no Umako ha estado practicando el budismo. La práctica de esta religión tiene que cesar”.

Cumpliendo la orden imperial, Morihia, junto con Nakatomi no Katsumi¹⁴, atacó el templo. Allá demolieron el salón y la pagoda, quemaron y destruyeron la imagen del Buda e incendiaron el templo. Despojaron a los sacerdotes y a las monjas de sus sobrepellices y los castigaron con látigos. Después de este incidente, el emperador, junto con Morihia y Umako, cayeron enfermos durante otra epidemia. Los tres dijeron que se habían sentido como si estuvieran siendo quemados vivos o descuartizados. Además, apareció una clase de forúnculos llamada viruela cubriéndoles todo el cuerpo.

Umako, lamentándose con angustia, dijo: “Sin embargo, debemos venerar a los tres tesoros”. El emperador ordenó que Umako solo lo hiciera así sin que nadie más siguiera su ejemplo. Dichoso, Umako hizo que se construyera un monasterio y allá veneró a los tres tesoros. El emperador finalmente falleció el décimo quinto día del octavo mes del año en que el Príncipe Shōtoku tenía catorce años. Yōmei se convirtió en el trigésimo segundo emperador y reinó por dos años. Fue hijo de Kimmei y padre de Shōtoku. En el cuarto mes del segundo año de su reinado (587), cayó enfermo durante una epidemia. Acto seguido expresó el deseo de abrazar a los tres tesoros.

Soga no Umako insistió en que se honrara el deseo imperial, y finalmente trajo a un sacerdote llamado Tohiokuni¹⁵ al palacio imperial. Mononobe no Morihia y otros se enfurecieron. Airados, juraron invocar una maldición contra el emperador. A la postre, el emperador murió. En el quinto mes de ese año, Morihia y su clan se atrincheraron en su residencia en Shibukawa y reunieron a un gran número de tropas allá. El Príncipe Shōtoku y Umako avanzaron hacia la posición del enemigo y lucharon. Durante el quinto, sexto y séptimo meses, un total de cuatro encuentros tuvieron lugar.

El príncipe perdió los primeros tres. Antes del comienzo de la cuarta batalla, ofreció una oración e hizo el voto de erigir una estupa para conservar las cenizas del Buda Shakyamuni y también construir el templo Shitennō-ji.¹⁶ Umako de igual manera empeñó su palabra de levantar un templo en el cual entronizar y venerar la imagen del Buda Shakyamuni que había sido enviada desde Paekche.

Cuando comenzó la batalla, Morihia le gritó al príncipe: “No soy yo sino el dios de mis ancestros, la gran deidad¹⁷ entronizada en Futsu, quien tira esta flecha”. La flecha voló lejos y le dio a la armadura del príncipe. El príncipe respondió gritando: “No soy yo sino los Cuatro Reyes Celestiales quienes tiran esta flecha”. Entonces hizo que un cortesano llamado Tomi no Ichiji soltara la flecha. Viajó una gran distancia y golpeó a Morihia en el pecho. Jata no Kawakatsu¹⁸ acudió apresuradamente al lugar y le cortó la cabeza a Morihia.

Este incidente sucedió durante el intervalo entre la muerte de Yōmei y el ascenso de Sushun al trono. Después de que Sushun se convirtiera en el trigésimo tercer emperador, el Príncipe Shōtoku construyó el templo Shitennō-ji, en donde colocó las cenizas del Buda Shakyamuni. Umako erigió un templo llamado Gangō-ji¹⁹, en donde veneró la imagen del Señor Buda Shakyamuni que había sido enviada desde Paekche.

Aquí cabe señalar de paso que actualmente el fraude más atroz del mundo es la estatua del Buda Amida, supuestamente el objeto de veneración original del templo Zenko-in.²⁰ Fue debido a su enemistad contra el Buda Shakyamuni que los tres emperadores, junto con los miembros del clan Mononobe, perecieron.

El Príncipe Shōtoku hizo que se fundiera una imagen del Buda Shakyamuni y la entronizó en el templo Gangō-ji. Éste es el objeto de veneración actualmente entronizado en el templo Tachibana-dera.²¹ Fue la primera estatua del Buda Shakyamuni jamás hecha en Japón.

En China, en el séptimo año de Yung-p’ing (64 d.C.), el segundo emperador de la dinastía Jin Posterior, el Emperador Ming, soñó con un hombre de oro. Acto seguido, despachó a dieciocho emisarios, incluyendo a los eruditos Ts’ai Lin y Wang Tsun, a la India para buscar el budismo. Como resultado de ello, en el décimo año de Yung-p’ing, dos sabios de la India central, Kasyapa Matanga y Dharmaratna²², fueron llevados a China y fueron objeto de la más alta estima.

Miles de adherentes al confucianismo y al taoísmo, escuelas que hasta entonces habían presidido todos los ritos imperiales, se resintieron por ello y presentaron una queja ante el emperador. El emperador decretó que se llevara a cabo un debate público el décimo quinto día del primer mes del décimo cuarto año de Yung-p’ing. Dichosos, los taoístas erigieron un altar para cien deidades chinas como sus objetos de veneración.

Los dos sabios de la India tenían como sus objetos de veneración las cenizas del Buda, un retrato pintado a mano del Buda Shakyamuni y cinco sutras.²³ Como era costumbre en sus ritos conducidos ante la presencia imperial, los taoístas trajeron las escrituras de su escuela, así como los Tres Expedientes, los Cinco Cánones,²⁴ y los escritos de los Dos Sabios²⁵ y los Tres Reyes,²⁶ apilaron algunos de ellos sobre leña y les prendieron fuego.

En ritos similares en el pasado, estos libros siempre habían resistido las llamas, pero esta vez fueron reducidos a cenizas. Otros, colocados en agua, que antes habían flotado sobre la superficie, esta vez se hundieron hasta el fondo. Los taoístas llamaron a los demonios para que aparecieran, pero de nada les sirvió. Todos ellos se sintieron insoportablemente humillados, y entre ellos, Ch’u Shan-jin, Fei Shu-ts’ai y otros murieron, consumidos por la vergüenza.

Cuando los dos sabios indios predicaron la Ley, las cenizas del Buda ascendieron al cielo y desde allá irradiaron una luz tan brillante que eclipsó el sol. El Buda del retrato pintado emitió rayos de luz desde el entrecejo. Más de seiscientos taoístas, incluyendo a Li Jui-t’ung,²⁷ finalmente capitularon y entraron al sacerdocio budista. En el transcurso de treinta días después de esta confrontación, se construyeron diez templos.

Así que el Buda Shakyamuni es perfectamente justo al administrar la recompensa y el castigo. Como ya lo mencioné, fue debido a que los tres emperadores²⁸ y los dos súbditos²⁹ se convirtieron en enemigos del Buda Shakyamuni que perdieron sus vidas y cayeron en los senderos del mal en sus siguientes existencias. Nuestra época no es diferente a la de ellos. Los taoístas Ch’u y Fei de China, y Morihia en Japón, al fiarse de las deidades principales y menores de sus respectivos países, se convirtieron en enemigos del Buda Shakyamuni. Pero puesto que estos mismos dioses siguen al Buda, todos aquellos creyentes fueron llevados a la ruina.

Estos tiempos actuales son exactamente como los de ellos. La imagen que mencioné antes que provino de Paekche es la del Buda Shakyamuni. No obstante, [los sacerdotes de las otras sectas] han engañado al pueblo japonés al llamarla el Buda Amida. En otras palabras, han reemplazado a Shakyamuni con otro Buda. Hay diferencia entre los taoístas y Morihia por un lado y nuestros sacerdotes contemporáneos por otro, en que los primeros prefirieron a los dioses en vez de a un Buda mientras que los últimos han reemplazado a un Buda con otro. Sin embargo, todos por igual abandonaron al Buda Shakyamuni. Por ende, no cabe duda de que nuestro país será arruinado. Ésta es una enseñanza que nunca antes ha sido revelada. Manténgala estrictamente en secreto.

Si hay alguno de entre mis seguidores que es débil en la fe y que va en contra de lo que yo, Nichiren, digo, encontrará el mismo destino que la familia Soga. Le diré la razón. Fue debido a los esfuerzos de padre e hijo, Soga no Sukune y Umako, que el budismo se pudo establecer en Japón. Ellos podrían haber tenido la misma posición como la de Bonten y Taishaku en la época de la aparición del Buda Shakyamuni en este mundo. Debido a que ellos causaron la ruina de Mononobe no Okoshi y la de su hijo Morihia, se convirtieron en el único clan influyente en el país. Subieron de rango, controlaron la nación, y su familia disfrutó de gran prosperidad.

Pero debido a esto, Umako se tornó tan arrogante que hizo que asesinaran al Emperador Sushun y que mataran a muchos príncipes. Más aún, su nieto Iruka hizo que sus subalternos dieran muerte a veintitrés de los hijos del Príncipe Shōtoku. Luego de esto, la Emperatriz Kōgyoku, siguiendo el consejo de Nakatomi no Kamako, mandó a hacer una estatua del Buda Shakyamuni y oró ante ella con fervor. Como resultado de ello, Iruka,³⁰ su padre y toda la familia Soga perecieron de inmediato.

Saque sus propias conclusiones sobre lo que he dicho arriba. Aquellos de mis seguidores que no mantengan su fe hasta el final recibirán un castigo aún más severo. Aun así, no deben guardar rencor contra Nichiren. Recuerde el destino que encontraron Shofū-bo, Noto-bo³¹ y otros. Sea extremadamente cauto y no se comprometa por ahora a escribir promesa alguna, no importa de qué se trate.

No importa cuán furiosamente pueda arder un fuego, se apaga después de un rato. Por otra parte, puede parecer que el agua se mueve lentamente, pero su flujo no se desvanece fácilmente. Ya que usted es exaltado y actúa como fuego abrasador, con seguridad será engañado por otros. Si su amo lo engatusa con palabras suaves, estoy seguro de que se lo ganará a usted, al igual que el agua extingue el fuego.

El hierro sin templarse se funde rápidamente en un fuego intenso, tal como el hielo puesto en agua caliente se derrite. Pero una espada, incluso expuesta a un gran fuego, resiste el calor por un tiempo, porque ha sido bien forjada. Al advertirle de esta manera, estoy tratando de forjar su fe. El budismo tiene la razón. La razón le ganará a su amo.

No importa cuánto pueda amar a su esposa y desear nunca separarse de ella, cuando muera, de nada le servirá. No importa cuánto apego le tenga a sus propiedades, cuando muera, caerán en manos de otros. Usted ha sido lo suficientemente próspero durante todos estos años. No debe pensar dos veces acerca de sus propiedades.

Como le he dicho antes, debe ser cientos de miles de veces más cauteloso y precavido que nunca antes. Desde mi niñez, yo, Nichiren, nunca he orado por cosas seculares de esta vida, sino que he buscado resueltamente convertirme en un Buda.

Últimamente, sin embargo, he estado orando incesantemente por su bien al Sutra del Loto, al Buda Shakyamuni y al dios del sol, ya que estoy convencido de que usted es un hombre que puede heredar el espíritu y el alma del Sutra del Loto. Tenga extremo cuidado de no entrar en conflicto con otros. No se reúna con nadie en lugar alguno que no sea su propia casa. Ninguno de los vigilantes nocturnos³² es totalmente de confianza, pero considerando que sus mansiones les fueron confiscadas debido a su fe en el Sutra del Loto, bajo circunstancias normales usted debe mantener relaciones amistosas con ellos.

De esa manera, tendrán cuidado adicional en sus rondas nocturnas y le proveerán de protección. Aun cuando la gente que lo apoya cometa pequeños errores, finja no verlos ni oírlos. Aunque su amo le pida que le dé instrucción en las enseñanzas del budismo, no se regocije incautamente ni corra a verlo. Conteste gentilmente que no está seguro de poder cumplir y que va a consultar con algunos de los discípulos.

Si usted se delata mostrando gran júbilo en su semblante y permite que lo engañe por su ostensible deseo de oír las enseñanzas, llevará todo a la ruina, tan seguro como que el fuego consume todo lo que se quema, o que la lluvia cae del cielo.

Si se presenta la oportunidad, presente a su amo la petición³³ que he escrito en nombre suyo. Debido a que contiene asuntos de gran importancia, seguramente creará revuelo.

Respetuosamente,
Nichiren


Notas:

  1. Líder Supremo del Mundo: Otro nombre con que se conoce al Buda. Se le llama así porque él valientemente se enfrenta a todos los sufrimientos y guía a toda la gente hacia la iluminación. El capítulo Keyohiu (7°) del Sutra del Loto se refiere a él como el “líder supremo del mundo, que no tiene par, adornado con cien méritos, que ha logrado la sabiduría suprema”.

  2. Tierra de la Luna (en chino Yüeh-chih): Nombre para referirse a la India, usado en China y Japón. A finales del siglo III a.C., existía una tribu llamada Yüeh-chih que gobernaba parte de India. Como el budismo llegó a China a través de este territorio, los chinos consideraban la tierra de los Yüeh-chih (tribu de la luna) como la propia India.

  3. La luna aparece en el oeste: Se refiere al hecho de que la luna nueva se ve al principio en el oeste, justo después de la puesta del sol. A medida que la luna se va llenando en las noches sucesivas, parece moverse un poco más hacia el este.

  4. Planta Zogue: Una especie de plátano. Se denomina así porque sus pétalos son largos y de color marfil. En el Sutra del Nirvana se dice que crece con el sonido del trueno.

  5. Siete generaciones de dioses celestiales y cinco generaciones de deidades terrenales: Deidades japonesas que se dice existieron antes de la época del primer emperador humano, Jinmu. Las siete generaciones de dioses celestiales gobernaron Japón primero, seguidas por las cinco generaciones de deidades terrenales. La primera de las deidades terrenales fue Tensho Daijin, o la Diosa del Sol, reverenciada como progenitora de la línea imperial.

  6. Paekche: Uno de los antiguos reinos en la península coreana. En el siglo IV, el gobierno imperial de Japón estableció contacto con la región sur de la península y fundó una sede de gobierno en Paekche para fortalecer su influencia. Paekche se había aliado con Japón y con China de Liang, desempeñando un papel importante en la introducción de la cultura china a Japón.

  7. Iname no Sukune (m. 570): Soga no Iname. Funcionario de la corte del período Yamato (300–710) involucrado en una lucha de poder con Mononobe no Okoshi, líder conservador de la corte. Sukune era un título honorífico para altos ministros. Sus hijas llegaron a ser consortes del Emperador Kimmei, y una de ellas dio a luz al Emperador Iomei, padre del Príncipe Shōtoku.

  8. Nakatomi no Kamako: Se cree que fue un personaje importante del clan Nakatomi. Los detalles acerca de él son desconocidos. (No es la misma persona mencionada en la nota 30).

  9. Ojada: Un lugar dentro del pueblo de Asuka, Nara.

  10. Fuego que descendió del cielo: Relámpago.

  11. Iugue no Morihia (m. 587): Mononobe no Morihia. Funcionario de la corte del período Yamato que continuó la oposición al budismo. Fue muerto posteriormente por Soga no Umako.

  12. Soga no Umako (m. 626): Funcionario de la corte del período Yamato y patrocinador del budismo. En 587, tras la muerte del Emperador Iomei, surgió una disputa sobre la sucesión entre el príncipe apoyado por Mononobe no Morihia y el respaldado por Soga no Umako. Umako atacó y mató a Morihia, estableciendo el poder del príncipe que se convirtió en el Emperador Sushun.

  13. Shōtoku: Segundo hijo del trigésimo primer emperador Iomei, famoso por aplicar el espíritu del budismo al gobierno. Como regente de la Emperatriz Suiko, realizó reformas, promulgó la Constitución de Diecisiete Artículos en 604 y entró en relaciones diplomáticas con la dinastía Sui. Reverenciaba el Sutra del Loto, el Sutra Shrimala y el Sutra Vimalakirti.

  14. Nakatomi no Katsumi (m. 587): Líder militar del período Yamato y oponente al budismo. Fue muerto por Tomi no Ichiji, subalterno del Príncipe Shōtoku.

  15. Tohiokuni: Sacerdote naturalizado de Paekche.

  16. Shitenno-ji: El más antiguo templo budista japonés existente, fundado por el Príncipe Shōtoku en 587, localizado actualmente en Osaka. Allí entronizó estatuas de los Cuatro Reyes Celestiales (Shitennō).

  17. Gran deidad: Deidad del Santuario de Isonokami en Futsu, Nara.

  18. Jata no Kawakatsu: Sirvió en la corte imperial y se ganó la confianza del Príncipe Shōtoku. Después de la muerte del príncipe, construyó el templo Jachioka-dera (también llamado Kōryū-ji) en su memoria.

  19. Gangō-ji: Templo de la secta Kegon, uno de los siete templos principales de Nara. Soga no Umako comenzó su construcción en 588 y la completó en 596.

  20. Objeto original de veneración del templo Zenko-ji: Zenko-ji es un templo afiliado a las sectas Tendai y Jodo en la actual Prefectura de Nagano. Según documentos del templo, la estatua originalmente entronizada allí fue enviada por el Rey Songmiong al Emperador Kimmei y transportada a Nagano por Jonda Zenko. Posteriormente, fue reemplazada por la estatua del Buda Amida.

  21. Tachibana-dera: Templo en Asuka, Nara, construido por el Príncipe Shōtoku. Actualmente afiliado a la secta Tendai.

  22. Kasyapa Matanga y Dharmaratna: Monjes indios que introdujeron el budismo en China. Tradujeron el Sutra Shiyunisho en el templo Pai-massu en Lo-iang por petición del Emperador Ming.

  23. Cinco Sutras: Sutras traducidos al chino por Dharmaratna y Kasyapa Matanga, incluyendo el Sutra Shiyunisho.

  24. Tres Expedientes y Cinco Cánones: Los Tres Expedientes documentan las proezas de los tres legendarios gobernantes de la antigua China (Fu Xi, Shen Nung y Huang Di). Los Cinco Cánones son escritos de los Cinco Emperadores (Shao Jao, Chuan Ju, Ti Kao, T’ang Iao y Yu Shun).

  25. Dos Sabios: Dos de los Cinco Emperadores, T’ang Iao y Yu Shun.

  26. Tres Reyes: Rey (Emperador) Yu de la dinastía Xia, Rey Tang de la dinastía Lin y Rey Wen de la dinastía Zhou.

  27. Li Jui-t’ung: Taoísta de la dinastía Jin Posterior, quien se convirtió al budismo tras ser derrotado en debate ante el Emperador Ming.

  28. Tres emperadores: Kimmei, Bidatsu y Iomei.

  29. Dos súbditos: Mononobe no Morihia y Nakatomi no Katsumi.

  30. Iruka: Soga no Iruka (m. 645), funcionario del período Yamato, responsable de atrocidades y asesinatos de miembros de la familia imperial. Finalmente fue muerto por Naka no Ōe (Emperador Tenji) y Nakatomi no Kamako (Fujiwara no Kamatari).

  31. Shofū-bo y Noto-bo: Discípulos de Nichiren Daishonin que abandonaron la fe. Shofū-bo dudó del Daishonin alrededor del exilio a Izu en 1261 y Noto-bo perdió la fe alrededor de 1271.

  32. Vigilantes nocturnos: Escoltas de Shiyo Kingo, cuyas propiedades fueron confiscadas por su fe en el Sutra del Loto.

  33. Petición: “Iorimoto Chinyo”, escrita por Nichiren Daishonin el 25 de junio de 1277 en favor de Shijo Kingo, explicando la falsedad de los cargos levantados contra él.


Antecedentes históricos:

Alrededor de 1277, Shijo Kingo estaba en gran peligro debido al enojo de su amo, Ema Chikatoki. La hostilidad del Amo Ema surgió tras el Debate de Kuwagahiatsu en junio de 1277 entre Sammi-bo, discípulo de Nichiren Daishonin, y el sacerdote Riuzo-bo.

Riuzo-bo, expulsado de Enriaku-ji en el Monte Hiei por supuestamente haber comido carne humana, se refugió en Kamakura y obtuvo el patrocinio de Riokan, sacerdote jefe del templo Gokuraku-ji. En el debate, Sammi-bo derrotó a Riuzo-bo, pero Riuzo-bo y Riokan acusaron falsamente a Shijo Kingo de interrumpir el debate con violencia.

Ema Chikatoki exigió que Kingo escribiera un juramento renunciando al Sutra del Loto. Kingo se negó, incluso si le confiscaban su feudo. Nichiren Daishonin apoyó la decisión de Kingo y le escribió una petición al Amo Ema el 25 de junio, explicando la falsedad de las acusaciones y defendiendo la lealtad de Kingo como subalterno.

En esta carta, Nichiren también diferencia entre budismo y gobierno, explicando que la Ley del budismo determina victoria o derrota según la fe, mientras que el gobierno usa recompensa y castigo para sus fines. Luego, ilustra esto con ejemplos históricos de Japón y China, mostrando que los opositores al budismo son derrotados y los que lo apoyan, victoriosos.

Nichiren enfatiza la importancia de mantener la fe correcta a toda costa y aconseja a Kingo cómo actuar con circunspección frente a los peligros presentes.

Gosho - La Obra de Bonten y Taishaku

 


La Obra de Bonten y Taishaku

Ueno dono gojenyi

El día catorce del quinto mes recibí la carga de taro llevada a caballo que usted se tomó la molestia de enviarme. Considerando la labor que implica extraerlos, los taros hoy día son tan valiosos como las joyas o la medicina. Accederé a la petición que usted me hizo en su carta.

Había una vez un hombre llamado Llin Chi-fu.¹ Tenía un solo hijo, cuyo nombre era Po-ch’i.² El padre era sabio, y el hijo también. Uno pensaría que nadie trataría de indisponerlos y distanciarlos, pero la madrastra de Po-ch’i frecuentemente lo calumniaba ante su esposo. Sin embargo, Chi-fu no la escuchaba. Sin dejarse desanimar, ella persistentemente continuó tramando una variedad de intrigas contra su hijastro durante varios años. En uno de dichos complots, puso una abeja en su pecho, se acercó apresuradamente a Po-ch’i e hizo que le quitara el insecto, asegurándose al mismo tiempo de que su esposo observara la escena. Luego, en un intento de hacer que su hijastro fuera muerto, lo acusó de haber tratado de seducirla.

Un rey llamado Bimbisara fue un sabio gobernante y el mayor patrocinador del Buda dentro del continente de Yambudvipa. Además, reinaba sobre Magadha, el estado en donde el Buda tenía la intención de predicar el Sutra del Loto. Dado que el rey y el Buda estaban así de unidos en mente, parecía seguro que el Sutra del Loto sería expuesto en Magadha.

Un hombre llamado Devadatta quería evitar esto a toda costa, pero todos sus intentos fracasaron. Después de pensarlo mucho, pasó varios años en entablar amistad con el hijo del Rey Bimbisara, el Príncipe Ayatashatru, y gradualmente se ganó su confianza. Luego comenzó a distanciar al hijo del padre. Engañó al príncipe para que matara a su propio padre, el Rey Bimbisara. Ahora que Ayatashatru, el nuevo rey, había llegado a pensar de la misma manera que Devadatta y los dos se habían unido, los brahmanes y la gente malvada de todas las cinco regiones de la India³ pulularon como nubes o neblina congregándose en Magadha. Ayatashatru los lisonjeó y se ganó el apoyo de ellos al regalarles tierras y tesoros. Así que el rey del estado se convirtió en archienemigo del Buda.

Al ver esto, el Demonio del Sexto Cielo, que mora en la cumbre del mundo del deseo,⁴ descendió con sus innumerables secuaces a Magadha y poseyó los cuerpos de Devadatta, Ayatashatru y los seis ministros.⁵ Por ende, aunque estas personas tenían apariencia humana, blandían el poder del Demonio del Sexto Cielo. Eran más alborotadores, pavorosos y alarmantes que un viento fuerte arrasando el césped y los árboles, una tormenta agitando la superficie del mar, un gran temblor sacudiendo la tierra o un incendio consumiendo una casa tras otra.

Un rey llamado Virudhaka,⁶ incitado por Ayatashatru, mató a espada a cientos de personas del clan de Shakyamuni. El Rey Ayatashatru soltó una manada de elefantes borrachos y dejó que pisotearan hasta la muerte a incontables discípulos del Buda. También causó la muerte de muchos otros discípulos al hacer que sus soldados les tendieran emboscadas al lado del camino, al contaminar el agua de un pozo con excremento, o al persuadir a mujeres a que hicieran acusaciones falsas⁷ en su contra. Shariputra y Maudgaliahiana⁸ fueron perseguidos severamente. Kalodallín⁹ fue enterrado en estiércol de caballo. El Buda fue obligado a sobrevivir por noventa días, un verano entero, comiendo forraje de caballo. La gente pensaba que tal vez ni siquiera el poder del Buda podría igualar al de esas personas malvadas. Incluso los que creían en él se tragaron sus palabras y no dijeron nada, y cerraron sus ojos para no tener que ver lo que estaba pasando. Sólo podían cruzar los brazos en medio de su frustración, atónitos de consternación.

Finalmente, Devadatta mató a golpes a la madre adoptiva de Shakyamuni, la monja Utpalavarna,¹⁰ y luego hizo que el cuerpo del Buda sangrara.¹¹ En consecuencia, no hubo nadie que se pusiera del lado del Buda. Y sin embargo, de alguna manera, a pesar de todas estas persecuciones, el Buda finalmente logró predicar el Sutra del Loto.

Un pasaje de este sutra manifiesta:

“Como el odio y los celos hacia este sutra abundan aun durante la vida del Buda, ¿qué tanto peor será después de su fallecimiento?”¹²

Este pasaje significa que incluso mientras el Buda estaba vivo, los enemigos del Sutra del Loto se le oponían ferozmente; aún más hostigarán a los que, en el Último Día de la Ley, prediquen y crean en un solo carácter o incluso en un solo punto del Sutra del Loto. A la luz de este pasaje, parecería que nadie, durante los más de 2.220 años desde que el Buda expuso el Sutra del Loto, lo ha vivido como lo hizo el Buda mismo. Solamente cuando uno enfrenta grandes persecuciones se puede saber que verdaderamente ha llegado a dominar el Sutra del Loto.

Los Grandes Maestros T’ien-t’ai y Denguio parecían haber sido devotos del Sutra del Loto, pero no se encontraron con persecuciones tan severas como las que el Buda enfrentó durante su vida. Solamente enfrentaron oposición leve, T’ien-t’ai de las tres escuelas de la China del Sur y de las siete escuelas de la China del Norte, y Denguio de los siete templos principales de Nara.¹³ Ninguno de ellos fue perseguido por el gobernante del estado, atacado por la gente blandiendo espadas, o abusado por la nación entera. Según el Sutra del Loto, los que creen en él después del fallecimiento del Buda sufrirán dificultades más terribles que las del Buda. Sin embargo, ni T’ien-t’ai ni Denguio padecieron opresión tan severa como la que el Buda soportó, sin mencionar persecuciones más severas o más numerosas.

Cuando un tigre ruge, los vendavales soplan; cuando un dragón entona, las nubes se reúnen.¹⁴ Sin embargo, ni el chillido de una liebre ni el rebuzno de un burro hacen que surjan ni vientos ni nubes. Mientras los tontos lean el Sutra del Loto y los sabios den conferencias sobre él, el país permanecerá tranquilo y sereno. Parece, no obstante, que cuando surja un sabio que predique el Sutra del Loto exactamente como lo hizo el Buda, la nación entrará en disturbios, tumultos y riñas, y surgirán persecuciones más grandes que las que ocurrieron durante la vida del Buda.

Ahora bien, yo, Nichiren, no soy una persona digna de respeto, mucho menos un sabio. Soy la persona más perversa del mundo. Sin embargo, mis acciones parecen estar exactamente de acuerdo con lo que enseña el sutra. Por eso, siempre que me encuentro en medio de grandes dificultades, me siento más alborozado que si mis difuntos padres hubieran vuelto a vivir, y más feliz que un hombre de 72 años que ve a la persona a la que odia sufriendo algún percance. Me siento rebosante de alegría que yo, un hombre tonto, sea considerado un sabio por el Buda.

Hay personas sabias que observan estrictamente los doscientos cincuenta preceptos¹⁵ y son reverenciadas por la nación entera aún más alta mente que Taishaku es reverenciado por todos los seres celestiales. Sin embargo, ¿qué tal si, a los ojos del Buda Shakyamuni y el Sutra del Loto, son tan siniestros como Devadatta? Pueden parecer dignos de respeto ante el mundo ahora, pero ¡qué horrores les esperan en su próxima vida!

Si se difunde el rumor de que usted parece ser un devoto del Sutra del Loto, tanto los que son cercanos a usted como los que no lo son reaccionarán negativamente y lo amonestarán como si fueran sus verdaderos amigos, diciendo:

“Si usted cree en el sacerdote Nichiren, seguramente él lo llevará por mal camino. Usted caerá en desgracia frente a su amo”.

Entonces usted seguramente abandonará su fe en el Sutra del Loto. Lo que es terrible, incluso para los que tienen encomiable valía, son las estratagemas que la gente trama. Así que es aconsejable que usted no haga saber incautamente que usted es un creyente.

Los que están poseídos por un gran demonio, una vez que logren persuadir a un creyente a que abjure de su fe, lo usarán como un medio para hacer que muchos otros abandonen su fe. Shofu-bo, Noto-bo y Nagoe-no-ama¹⁶ antes eran discípulos de Nichiren. Codiciosos, cobardes e ignorantes, sin embargo, se hacían pasar por personas sabias. Cuando las persecuciones me acaecieron, se aprovecharon de éstas para convencer a muchos de mis seguidores a que renunciaran a su fe.

Si usted se deja persuadir de esa manera, las personas de Suruga que parecen creer en el Sutra del Loto, junto con las otras que están a punto de comenzar a creer en él, todos descartarán el sutra sin excepción. Hay unas pocas personas en esta provincia de Kai que han expresado un deseo de ingresar a la fe. Sin embargo, por lo general no les permito unirse a nosotros a menos que permanezcan firmes en su determinación. Algunas personas, a pesar de su comprensión superficial, fingen tener fe fuerte y les hablan de manera displicente a sus compañeros creyentes. De esa manera, muchas veces perturban la fe de otros. No tenga nada que ver con tales personas.

El momento seguramente vendrá cuando, gracias a la obra de Bonten y Taishaku, la nación japonesa entera comenzará a creer en el Sutra del Loto al mismo tiempo. En ese momento, estoy seguro, muchas personas insistirán que ellas también han creído desde el propio comienzo. Si su fe es firme, entonces debe resolver con absoluta determinación:

“Mantengo mi fe no por el bien de otras personas sino por el bien de mi difunto padre. Otras personas no celebrarán servicios en memoria de él; como yo soy su hijo, soy yo quien debe orar por su reposo. Gobierno una aldea. Gastaré la mitad de mis rentas en hacer ofrendas por el bien de mi difunto padre, y usaré la otra mitad para mantener a mi esposa, a mis hijos y a los miembros de mi clan. Si ocurre una emergencia, daré mi vida por mi amo”.

Hable de manera afable en toda circunstancia. Si alguien tratara de debilitar su creencia en el Sutra del Loto, considere que su fe está siendo puesta a prueba.

Dígale sardónicamente:

“Aprecio profundamente su advertencia. No obstante, usted debe guardar su amonestación para sí mismo. Soy bien consciente de que nuestros superiores no aprueban mi fe. Que usted me amenace en nombre de ellos es simplemente absurdo. Yo estaba pensando en visitarlo para darle algunos consejos, pero usted vino aquí antes de que yo pudiera llevar a cabo mi intención. Usted seguramente juntará las palmas de sus manos y me suplicará que le ayude cuando usted, junto con su amada esposa y sus hijos, sean arrastrados ante Emma, el rey del infierno”.

Lo que usted dice sobre Niida¹⁷ puede ser cierto. También he oído acerca de la gente en Okitsu.¹⁸ Si la ocasión se presenta, usted debe comportarse exactamente como lo hicieron ellos. Cuando los de rango alto lo reprochan por su fe, considérelos como dignos adversarios del Sutra del Loto. Piense que es una oportunidad tan rara como el florecimiento de la planta udumbara¹⁹ o como cuando una tortuga ciega que está flotando encuentra un tronco de sándalo,²⁰ y respóndales firme y resueltamente. Ha habido ocasiones en las que les han quitado la vida y confiscado las tierras sumariamente a los que gobernaban mil o diez mil hectáreas de tierra por asuntos triviales.

Si usted da su vida ahora por el bien del Sutra del Loto, ¿hay razón alguna para arrepentirse? El Bodhisattva Iakuo quemó su propio cuerpo por mil doscientos años y se convirtió en un Buda. El Rey Suzudan²¹ hizo un lecho de su propio cuerpo para su maestro por mil años; como resultado, renació como el Buda Shakyamuni. No se equivoque. Si usted abandona su fe en el Sutra del Loto ahora, solamente se convertirá en el hazmerreír de sus adversarios.

Desvergonzadamente fingiendo amistad, tratarán de manipularlo para que abjure de su fe, con la intención de burlarse de usted después y dejar que otros se mofen de usted también. Que digan todo lo que quieran. Luego dígales:

“En vez de aconsejarme en presencia de muchas personas, ¿por qué no se amonestan a sí mismos primero?”

Con este comentario, levántese abruptamente de su asiento y márchese. Por favor, avíseme dentro de uno o dos días lo que haya ocurrido desde que usted me escribió. Hay tantas cosas que quiero decirle que no puedo escribirlas todas aquí. Lo haré en mis futuras cartas.

Con mi profundo respeto,
Nichiren

El décimo quinto día del quinto mes del tercer año de Kenyi (1277)


Notas: 

1. Llin Chi-fu: Antiguo ministro chino que sirvió al Rey Jsüan, el undécimo gobernante de la dinastía Chou, quien reinó desde 828 hasta 782 A.C. Se dice que le ayudó a Jsüan a restaurar la fortuna de la dinastía, que estaba decayendo. 
2. Po-ch’i: Hijo de Llin Chi-fu. Según el Konyaku Monogatari (Colección de Cuentos Antiguos y Modernos), fue obligado a suicidarse como resultado de las intrigas de su madrastra. 
3. Cinco Regiones de India: India del oriente, del occidente, del sur, del norte y del centro, indicando el país entero de la India. 
4. Mundo del deseo: La primera división del mundo tripartito, así llamado porque sus habitantes se dejan gobernar por varios deseos, tales como el deseo de comer y el deseo sexual. En el más alto de los seis cielos de este mundo vive el Demonio del Sexto Cielo, que se dice tiene un fuerte deseo de controlar a otros a su voluntad e impedir que logren la iluminación. 
5. Seis ministros: Altos ministros que sirvieron al Rey Ayatashatru. Según el Sutra del Nirvana, cuando a Ayatashatru le salieron virulentas llagas debido a su sentimiento de culpa por la muerte de su padre, le aconsejaron pedirle consejo a los seis maestros no budistas. 
6. Virudhaka: Rey de Kosala en los días de Shakiamuni. Su padre fue Prasenayit y su madre Malika, sirvienta de un amo de la tribu Shakya. Cuando descubrió que era hijo de una sirvienta y al ser humillado por los Shakyas a raíz de su bajo nacimiento, decidió vengarse. Al apoderarse del trono de Prasenayit, dirigió un ejército en un ataque contra el reino Shakya, matando a cerca de quinientas personas. Se dice que siete días después, de acuerdo con la predicción del Buda, murió quemado y cayó en el infierno de incesante sufrimiento. 
7. Acusaciones falsas: En un intento por deshonrar a los seguidores del Buda, Ayatashatru persuadió a unas mujeres a que fingieran haber quedado embarazadas de ellos. 
8. Shariputra y Maudgaliahiana: Dos discípulos principales de Shakiamuni. Según el Binahia Zoyi, en sus viajes para propagar el budismo en Rayagrija, en una ocasión refutaron al maestro de un grupo de brahmanes. Como resultado, fueron atacados con garrotes, y se dice que Maudgaliahiana fue asesinado a golpes. 
9. Kalodallin: Seguidor del Buda Shakiamuni. Según el Yuyu Ritsu, una mujer le dio ofrendas cuando estaba pidiendo donativos en Shravasti. Su esposo celoso mató a Kalodallin y enterró su cabeza en estiércol de caballo. 
10. Utpalavarna: Seguidora del Buda Shakyamuni. Se dice que logró el estado de arhat bajo la guía de la monja Maja prayapati, la tía materna y madre adoptiva de Shakyamuni. Según el Daichido Ron, ella fue muerta a golpes por Devadatta cuando ella lo reprochó por sus actos malvados. Quizás el Daishonin usó esta redacción particular para indicar que Utpalavarna era tan querida para Shakyamuni como lo era su madre adoptiva. 
11. Esto se refiere a una de las nueve grandes tribulaciones, enumeradas en el Daichido Ron y en otras fuentes, que el Buda Shakyamuni padeció. En un intento por matar al Buda, Devadatta dejó caer una piedra sobre él desde la cima del Pico del Águila, pero erró el tiro y solamente le hirió un dedo del pie del Buda. 
12. Sutra del Loto, cap. 10. 
13. Siete templos principales de Nara: Templos más importantes del budismo en Nara: Todai-ji, Kofuku-ji, Gango-ji, Daian-ji, Iakushi-ji, Saiai-ji y Joriu-ji. 
14. Esto se refiere a un dicho chino tradicional. Según la creencia popular, el rugir de un tigre hace que surja el viento, y el canto de un dragón produce lluvia. Nichiren Daishonin cita estas creencias para indicar que una gran acción invita repercusiones de la misma magnitud. 
15. Doscientos cincuenta preceptos: normas de disciplina que deben observar los monjes ordenados del Budismo Hinayana. 
16. Shofu-bo, Noto-bo y Nagoe-no-ama: Discípulos de Nichiren Daishonin que después abandonaron su fe. Se dice que Shofu-bo comenzó a dudar del Daishonin alrededor de la época del Exilio a Izu en 1261, y finalmente se volvió en contra de él. Noto-bo peleó para defender al Daishonin durante el ataque en Matsubagahiatsu en 1260, e incluso fue herido gravemente. Sin embargo, se dice que perdió su fe alrededor de 1271. Nagoe-no-ama, la esposa de Joyo Tomotoki, un hermano menor del tercer regente Iasutoki, abandonó su fe alrededor de la época de la Persecución de Tatsunokuchi. 
17. Niida: Niida Shiro Nobutsana, un seguidor de Nichiren Daishonin que vivió en Jatake en la Provincia de Izu. Fue un hermano mayor de Nichimoku Shonin, el tercer sumo sacerdote de la Nichiren Shoshu, y su madre fue una hermana mayor de Nanyo Tokimitsu. Junto con Nanyo Tokimitsu y otros, él se esmeró en propagar las enseñan zas del Daishonin en el área de Oshu en el norte de Japón. Lo que Tokimitsu reportó acerca de él no está claro, pero supuestamente el Daishonin quiere decir que Niida nunca cedió ante la persecución en determinado momento, sino que resueltamente mantuvo su fe. 
18. Okitsu: Poblado localizado a la orilla de la Bahía Suruga en lo que ahora es la Prefectura de Shizuoka. La “gente de Okitsu” posiblemente se refiere a Okitsu Zaemon Saburo, Fuyiwara Tokinari y Yoren-bo, que vivían allá. Yoren-bo, que tenía vínculos estrechos con Takajashi Niudo en el Distrito Fuyi y que fue seguidor del Daishonin, protegió a los otros creyentes durante la Persecución de Atsujara en 1279. 
19. Planta udumbara: Planta imaginaria que se dice florece una vez cada tres mil años para anunciar el advenimiento de un rey girador de la rueda de oro o un Buda. Muchas veces mencionada en las escrituras budistas como metáfora para algo de rareza excepcional. 
20. Esta analogía se menciona en el capítulo Mioshogonno (27°) del Sutra del Loto, que dice que encontrar el budismo es tan raro como el que una tortuga tuerta encuentre un tronco de sándalo flotando en el mar, con un hoyo que le pueda contener. El cuento detrás de esta referencia aparece en el Sutra Zo-agon. 
21. Suzudan: Nombre de Shakyamuni cuando fue un rey en una vida pasada. Abdicó del trono para buscar la Ley Verdadera y se dedicó a austeridades bajo el sabio ermitaño Ashi por mil años para aprender el Sutra del Loto. El ermitaño después renació como Devadatta, según el capítulo Devadatta (12°) del Sutra del Loto. 


Antecedentes históricos: 

Este Gosho fue escrito a Nanyo Tokimitsu, a quien también se le conocía como el Amo Ueno, el 15 de mayo de 1277, en respuesta a sus ofrendas. Nanyo Tokimitsu vivió en el Pueblo de Ueno en la Provincia de Suruga. Aceptó las enseñanzas de Nichiren Daishonin a una edad muy joven y reverenciaba a Nikko Shonin, el sucesor inmediato del Daishonin, como su maestro personal. Las muertes de su padre y de su hermano mayor lo obligaron a asumir las responsabilidades de administrador de Ueno mientras todavía era un adolescente. Especialmente durante la Persecución de Atsujara en 1279, Nanyo Tokimitsu usó su influencia para proteger a los otros creyentes, protegiendo a algunos de ellos en su propia casa y negociando la libertad de otros que habían sido encarcelados. Nichiren Daishonin lo honró por su coraje al llamarlo “Ueno el Sabio”, a pesar de que sólo tenía veinte años de edad para esa época. Como represalia por el apoyo al Daishonin por parte de Tokimitsu, el gobierno lo gravó con impuestos tan exorbitantes que no podía costear ni tan siquiera un caballo como tampoco proveer ropa para su esposa e hijos. A pesar de esta situación, él y su esposa Mioren permanecieron fieles al Daishonin y consisten temente le hacían ofrendas, aun en medio de su lucha por criar a sus muchos hijos. Con el correr del tiempo tuvieron nueve hijos y cuatro hijas. Hay unas tres docenas de Goshos existentes dirigidos a Nanyo Tokimitsu. Cuando Nikko Shonin abandonó a Minobu en 1289, Tokimitsu le donó el trecho de tierra llamado Oishigajara donde actualmente se localiza el templo principal de Nichiren Shoshu, Taiseki-yi. 

Esta carta es una advertencia misericordiosa para Nanyo Tokimitsu, quien estaba rodeado constantemente de supuestos amigos que, ostensiblemente por su propio bien, trataban de disuadirlo de continuar con su fe. Al citar eventos de la antigua India, Nichiren Daishonin enseña que el supremo bien de predicar y propagar el Sutra del Loto provoca oposición feroz. Él insta vigorosamente a Tokimitsu a que persevere frente a todos los obstáculos, bien sean tentaciones o amenazas. El Daishonin le urge a que permanezca firme en la fe, con el mismo espíritu del Bodisatva Iakuo, quien hizo de su cuerpo una ofrenda, debido a su aspiración hacia la iluminación. Este escrito abarca cuatro secciones principales. Primero, Nichiren Daishonin acusa recibo de la carta de Tokimitsu y le agradece sus ofrendas. Luego cita un suceso de la tradición china para mostrar que los sabios a menudo se encuentran con la hostilidad, y relata los obstáculos que Shakyamu ni enfrentó al predicar el Sutra del Loto. Tercero, destaca que el devoto del Sutra del Loto sufrirá persecución. Finalmente, le advierte a Tokimitsu a precaverse contra los que, bajo el pretexto de preocupación por su bienestar, tratarán de convencerlo a que abandone su fe.

Gosho - Las Catorce Causas Malignas

 


He recibido la sarta de monedas,1 la carga de arroz blanco llevada a caballo y el kimono blanco que usted envió. Los campos y las ondulantes lomas se extienden por más de cien ri2 hacia el sur desde esta montaña. Al norte está el majestuoso Monte Minobu, que se une más allá con los picos de Shirane. Al occidente sobresale agudamente un pico que se llama Shichimen. La nieve permanece en estos picos a lo largo de todo el año. No hay ni una sola morada humana fuera de la mía en el área. Mis únicos visitantes, poco frecuentes, son los monos que vienen balanceándose por las copas de los árboles. Y para mi pesar, hasta ellos no se quedan por mucho tiempo, sino que huyen de regreso al lugar de donde vinieron. Al oriente corren las rebosantes aguas del Río Fuyi, que semejan la arena fluida del desierto. Es realmente extraordinario que usted me envíe cartas de vez en cuando a este lugar cuya inaccesibilidad hace que rara vez vengan visitantes. Me enteré de que el Sacerdote Nichiguen del templo Yisso-yi, al convertirse en discípulo mío, fue expulsado por sus propios discípulos y feligreses y tuvo que ceder sus tierras, por lo que ahora no tiene hogar propio. Sin embargo, sigue visitándome y cuidando a mis discípulos. ¡Qué dedicación al Camino! ¡Qué santo! Nichiguen ya es sin igual como estudioso del budismo. Sin embargo, ha descartado todo deseo de fama y fortuna y se ha convertido en mi discípulo. Ha vivido las palabras del sutra: “No atesoramos nuestras propias vidas”.4 Para expresar su agradecimiento al Buda, ha servido de mentor para usted y sus compañeros creyentes e inspiró a usted, Matsuno, a hacer estas sinceras ofrendas.

Todo eso es verdaderamente extraordinario. El Buda dijo que durante el Último Día de la Ley, los sacerdotes y las monjas con corazones de perro serían tan numerosos como los granos de arena del Ganges.5 Con esto quiso decir que los sacerdotes y las monjas de esa época correrían como perros tras la fama y la fortuna. Debido a que visten sotanas y sobrepellices, parecen ser sacerdotes y monjas comunes y corrientes. Pero en sus corazones, esgrimen una espada de maldad, corriendo de aquí para allá con afán entre sus patrocinadores y llenando sus oídos de incontables mentiras para mantenerlos lejos de otros sacerdotes o monjas. Así se esfuerzan para que sus patrocinadores sean para ellos exclusivamente y no permiten que otros sacerdotes o monjas se les acerquen, como un perro que va a una casa para alimentarse pero que gruñe y salta al ataque cuando otro perro se acerca. Cada uno de estos sacerdotes y monjas seguramente caerá en los senderos del mal. Siendo el erudito que es, Nichiguen debió de haber leído este pasaje del sutra. Agradezco profundamente su poco común amabilidad y la frecuencia con que me visita a mí y a mis discípulos. En su carta, usted escribe: “Desde que comencé a tener fe en este sutra [del Loto], he continuado recitando el yunioze6 y el Yigague7 y entonando el daimoku sin la más mínima negligencia.

Pero ¿qué tan grande es la diferencia entre los beneficios que recibe un sabio cuando entona el daimoku y los beneficios que nosotros recibimos cuando lo entonamos?” Para responder, no hay ninguna diferencia entre ellos. El oro que un tonto posee no es de manera alguna diferente del oro que posee un sabio; el fuego encendido por un tonto es el mismo que el fuego encendido por un sabio. Sin embargo, hay una diferencia si uno entona el daimoku mientras actúa en contra de la intención de este sutra. Hay muchas formas de ofensas que van en contra de la práctica correcta de este sutra. Permítame resumirlas citando el quinto volumen del Hokke Mongu Ki: “Al definir las clases del mal, el Hokke Mongu dice brevemente: ‘Exponga entre los sabios pero no entre los tontos.’8 Un erudito9 enumera las clases del mal como sigue: ‘Primero enumeraré las causas malignas y luego sus efectos. Hay catorce causas malignas: (1) arrogancia, (2) negligencia, (3) juicio arbitrario y egoísta, (4) comprensión poco profunda y auto-satisfecha, (5) apego a los deseos mundanos, (6) falta de espíritu de búsqueda, (7) incredulidad, (8) aversión, (9) duda ilusoria, (10) injuria, (11) desprecio, (12) odio, (13) celos y (14) rencor’”. Puesto que estas catorce ofensas se aplican igualmente al sacerdocio y al laicado, usted debe tener cuidado de evitarlas.

Antaño el Bodhisattva Fukio dijo que toda la gente tiene la naturaleza de Buda y que si abraza el Sutra del Loto, nunca dejará de lograr la budeidad. Además dijo que menospreciar a una persona es menospreciar al Buda mismo. Así que su práctica era la de reverenciar a toda la gente. Reverenciaba incluso a los que no abrazaban el Sutra del Loto porque ellos también tenían la naturaleza de Buda y algún día podrían creer en el sutra. Por eso, es aún más natural reverenciar a los sacerdotes y a los laicos que sí abrazan el sutra. El cuarto volumen del Sutra del Loto dice: “La ofensa de proferir siquiera una sola palabra despectiva en contra de los sacerdotes o laicos que creen en el Sutra del Loto y lo practican es aún más grave que la de abusar del Buda Shakyamuni cara a cara por un kalpa1 entero”. El Sutra del Loto también dice: “[Si alguien observa a una persona que abraza este sutra y trata de exponer sus fallas o maldades, en la época actual será afligido por la lepra blanca,] así sea que lo que diga es verdad o no”.11 Guarde estas enseñanzas en su corazón, y siempre recuerde que los creyentes del Sutra del Loto deben ser absolutamente los últimos en despreciar el uno al otro. Todos los que mantienen fe en el Sutra del Loto con seguridad son Budas, y quien denigre a un Buda comete una ofensa grave. Cuando uno entona el daimoku manteniendo en mente que no existen distinciones entre los que abrazan el Sutra del Loto, entonces los beneficios que recibe serán iguales a los del Buda Shakyamuni. En el Kongobei Ron, Miao-lo escribe: “Tanto la vida como el ambiente del Infierno existen dentro de la vida del Buda. Por otro lado, la vida y el ambiente del Buda no trascienden las vidas de los mortales comunes”. Uno puede deducir el significado de las catorce causas malignas a la luz de las citas arriba mencionadas. El hecho de que usted me haya preguntado acerca de este budismo demuestra que da gran importancia a sus vidas futuras.

El Sutra del Loto dice que son muy pocas las personas que están dispuestas a escuchar [y aceptar] esta enseñanza.12 A menos que el enviado verdadero del Buda aparezca en este mundo, ¿quién puede exponer este sutra exactamente de acuerdo con la intención del Buda? Y además, parecería que hay muy pocos que preguntan acerca del significado del sutra en un esfuerzo por resolver sus dudas y así creer en él con todo el corazón. Sin importar qué tan humilde sea una persona, si su sabiduría es en lo más mínimo mayor que la de uno, se le debe preguntar acerca del significado del sutra. Pero las personas de esta época malvada son tan arrogantes, intolerantes y apegadas a la fama y a la fortuna que temen que si llegan a ser discípulos de una persona humilde o si tratan de aprender algo de ella, serán desdeñadas por otros. Nunca se libran de esta actitud equivocada, así que parece que su destino es el de los senderos del mal. El capítulo Hosshi dice en esencia: “Los beneficios que se obtienen al hacer ofrendas a un sacerdote que enseña el Sutra del Loto son aún mayores que los beneficios que se obtienen por medio de ofrecerle tesoros incalculables al Buda por ocho mil millones de kalpas. Y si uno puede escuchar a ese sacerdote enseñando este sutra así sea por un momento, sentirá dicha por el gran beneficio que ha obtenido”. Incluso una persona ignorante puede obtener beneficios por medio de servir a alguien que expone el Sutra del Loto. No importa que sea un demonio o un animal, si proclama tan solo un verso o una frase del Sutra del Loto, uno debe respetarlo como lo haría al Buda. Esto es lo que el sutra quiere decir cuando expresa: “Definitivamente uno debe levantarse y saludarlo desde lejos, y respetarlo de la misma manera que uno lo hace con el Buda”.13

Ustedes deben respetarse el uno al otro de la misma manera en que el Buda Shakyamuni y el Buda Tajo lo hicieron en la ceremonia14 del capítulo Joto. El sacerdote Sanmi-bo15 puede ser humilde, pero en vista de que él puede explicar, aunque sea un poco acerca del Sutra del Loto, usted debe respetarlo como lo haría al Buda y preguntarle acerca del budismo. “Confíe en la Ley y no en las personas”16 debe ser su guía. Antaño había un joven que vivía en las Montañas Nevadas y que se llamaba Sessen Doyi. Recogía helechos y nueces para su sustento, hacía vestimentas de piel de ciervo para cubrir su cuerpo y tranquilamente practicaba el Camino. A medida que observaba el mundo cuidadosa y atentamente, Sessen Doyi llegó a entender que nada es permanente y que todo cambia, y que todo lo que nace está destinado a morir. Este mundo fatigante es tan pasajero como un rayo de relámpago, como el rocío matutino que se desvanece con el sol, como una lámpara que se apaga fácilmente con el viento, o como las frágiles hojas del plátano, que se rompen tan fácilmente. Nadie puede escapar de esta transitoriedad. Al final, todos tienen que hacer el viaje a los Manantiales Amarillos, la tierra de la muerte. Cuando nos imaginamos el viaje al otro mundo, percibimos oscuridad total. No hay luz del sol, de la luna, o de las estrellas, ni siquiera una antorcha para iluminar el camino. Y a lo largo de ese oscuro camino, no hay nadie quien nos acompañe. Cuando uno está en el mundo saja, está rodeado de sus padres y familiares, de sus hermanos y hermanas, de su esposa e hijos, y de sus vasallos. Los padres pueden mostrar noble y elevada compasión, y las madres solidaridad y conmiseración profunda y cariñosa. El esposo y la esposa pueden ser tan fieles como dos camarones de mar que juran compartir el mismo hoyo y nunca separarse durante toda la vida. Sin embargo, aunque junten sus almohadas lado al lado y se diviertan juntos bajo las sábanas bordadas con patos mandarines,17 nunca podrán estar juntos en ese viaje a la tierra de la muerte.

Mientras uno viaja solo en la oscuridad, ¿quién vendrá para animarlo? A pesar de que tanto los viejos como los jóvenes moran en el dominio de la incertidumbre, forma parte del orden natural que los ancianos mueran primero y que los jóvenes se queden un rato. Así que, incluso a medida que nos lamentamos, podemos encontrar algún consuelo. A veces, sin embargo, son los ancianos los que se quedan y los jóvenes los que mueren primero. Nadie siente más amargo resentimiento que un niño pequeño que va a morir antes que sus padres. Nadie se desespera más profundamente que los padres que ven a su hijo adelantarse a ellos en la muerte. La gente vive en este mundo pasajero en donde todo es incertidumbre y transitoriedad, pero día y noche piensan únicamente en cuánta riqueza pueden amasar en esta vida. Del amanecer al anochecer se concentran en los asuntos mundanos, y ni reverencian al Buda ni creen en la Ley. Escatiman su práctica budista y les falta sabiduría, y así se la pasan malgastando y desperdiciando sus días. Y cuando mueren y son llevados ante la corte de Emma, el rey del infierno, ¿qué es lo que pueden llevar como provisiones para el largo viaje a través del mundo tripartito? ¿Qué es lo que pueden usar como barco o balsa para atravesar el mar de los sufrimientos del nacimiento y la muerte, para alcanzar la tierra de la Recompensa Real o la tierra de la Luz Tranquila?18 Cuando uno está ilusionado, es como si estuviera soñando. Y cuando uno está iluminado, es como si hubiera despertado. Pensando de esta manera, Sessen Doyi resolvió despertarse del sueño del mundo transitorio y buscar la realidad de la iluminación. Entonces se escondió en las montañas y se dedicó a la meditación profunda, barriendo el polvo de la ilusión en su obstinada e inquebrantable búsqueda de la Ley Budista.

El dios Taishaku miró hacia abajo desde el cielo y observó a Sessen Doyi a lo lejos. Pensó: “Aunque los peces recién nacidos son muchos, hay pocos que crecen para convertirse en peces grandes. Aunque las flores del mango son muchas, hay pocas que se convierten en fruta.

De igual manera, hay muchas personas que aspiran a lograr la iluminación, pero hay solamente pocas que continúan su práctica y logran el Camino verdadero en realidad. La aspiración a la iluminación en los mortales comunes muchas veces se ve impedida por influencias malvadas y fácilmente se ve sacudida por las circunstancias; aunque muchos guerreros se ponen armadura, pocos entran sin miedo a la batalla. Pongamos a prueba la fe de este joven”. Hablando de esa manera, Taishaku se disfrazó de demonio y apareció al lado de Sessen Doyi. Por esa época el Buda todavía no había hecho su aparición en el mundo, y aunque Sessen Doyi había buscado las enseñanzas Mahayana por todas partes, no había podido aprender nada acerca de ellas. Justo entonces, escuchó una voz apenas perceptible que decía: “Todo es cambiante, nada es constante. Ésta es la ley del nacimiento y la muerte”. Sessen Doyi miró por todo su alrededor con asombro, pero no había nadie a la vista excepto un demonio parado cerca. Su apariencia era feroz y horrible; los pelos de su cabeza parecían llamas y los dientes de su boca espadas, y sus ojos se dirigían fijamente a Sessen Doyi con una mirada fulminante. Cuando Sessen Doyi vio esto, no se asustó en lo más mínimo. Estaba tan alborozado de tener la oportunidad de escuchar algo de la enseñanza budista que ni siquiera lo cuestionó. Era como un ternero separado de su madre que escucha el débil sonido de su mugido. “¿Quién dijo ese verso? ¡Debe haber más!” pensó, y una vez más buscó por todas partes a su alrededor, pero todavía no había nadie a la vista. Se preguntaba si podría haber sido el demonio el que recitó el verso. Pero al pensarlo dos veces eso parecía imposible, puesto que el demonio debía de haber nacido en forma de demonio como castigo por algún acto malvado en el pasado. El verso definitivamente era una enseñanza del Buda, y él estaba seguro de que nunca podría haber provenido de la boca de un despreciable demonio. Pero como no había nadie más cerca, preguntó: “¿Fue usted el que recitó ese verso?” “¡No me hable!” respondió el demonio. “No he comido nada durante varios días. Estoy hambriento, agotado, y a punto de volverme loco.

Es posible que haya expresado alguna tontería, pero en mi aturdida condición ni sé qué fue”. “Escuchar solamente la primera mitad de ese verso”, dijo Sessen Doyi, “es como ver solamente la mitad de la luna u obtener la mitad de una joya. Tiene que ser usted quien habló, así que le imploro que me enseñe la otra mitad”. El demonio respondió sarcásticamente: “Usted ya está iluminado, y por eso no debe sentir resentimiento, aunque no oiga el resto del verso. Estoy muriendo de hambre y no tengo fuerzas para hablar. ¡No me hable más!” “¿Me lo podría enseñar si tuviera algo de comer?” preguntó Sessen Doyi. “Si yo tuviera algo de comer, tal vez podría”, dijo el demonio. Eufórico, Sessen Doyi dijo: “Pues entonces, ¿qué clase de comida quiere?” Pero el demonio respondió, “No pregunte más. Usted definitivamente quedará horrorizado cuando escuche qué es lo que como. Además, nunca podría suministrármelo”. Sin embargo, Sessen Doyi insistió: “Si sólo usted me dice qué es lo que quiere de comer, trataré de encontrarlo para usted”. El demonio contestó: “Solo lamento como la tierna carne de los seres humanos y solamente bebo su sangre caliente. Vuelo por el aire a todo lugar buscando comida, pero los humanos son protegidos por los Budas y los dioses, así que aunque quiero matarlos, no puedo. Solamente puedo matar y comer a los que los Budas y los dioses han abandonado”. Al escuchar eso, Sessen Doyi decidió sacrificar su propio cuerpo por la Ley, para poder escuchar el verso completo. “Su comida está aquí mismo”, le dijo. “No tiene que buscar más. Puesto que aún estoy vivo, mi carne está fresca, y mi sangre no ha tenido tiempo de enfriarse. Por eso, le pido que me enseñe el resto del verso, y a cambio, le ofreceré mi cuerpo”. Seguidamente el demonio se enfureció y exclamó: “¿Quién podría creer en sus palabras? Después de que le haya enseñado el resto del verso, ¿a quién puedo llamar como testigo para hacer que usted cumpla su promesa?” Sessen Doyi respondió: “Este cuerpo mío es mortal. Pero si ofrezco mi vida por la Ley, y así me desecho de este cuerpo vil que de otra manera moriría en vano, en la próxima vida seguramente podré lograr la iluminación y convertirme en un Buda. Recibiré un cuerpo puro y maravilloso.

Será como tirar una pieza de losa y recibir un precioso vaso a cambio. Apelo a Bonten y Taishaku, a los Cuatro Reyes Celestiales, y a todos los Budas y bodhisattvas de las diez direcciones para que sean mis testigos. No es posible que yo engañe a usted ante ellos”. El demonio, un poco más aplacado, dijo: “Si lo que usted dice es la verdad, le enseñaré el resto del verso”. Sessen Doyi estaba rebosante de alegría y, quitándose su vestimenta de piel de ciervo, la extendió para que el demonio se sentara sobre ella mientras predicaba. Acto seguido, Sessen Doyi se arrodilló, hizo una venia hasta el suelo y juntó las palmas de sus manos en reverencia, diciendo: “Todo lo que le pido es que me enseñe el resto del verso”. Así le ofreció su sincero respeto al demonio. El demonio, sentándose sobre la piel de ciervo, a continuación, recitó estas palabras: “Al extinguir el ciclo del nacimiento y de la muerte, uno entra en la alegría del nirvana”. Al momento en que escuchó esto, Sessen Doyi se llenó de júbilo, y su reverencia por el verso era ilimitada. Resuelto a recordarlo aun en la siguiente vida, lo repitió una y otra vez y lo grabó profundamente en su corazón. Reflexionó, pensando: “Me alegro de que este verso, [a pesar de que me lo transmitió un demonio,] no es nada diferente de la enseñanza del Buda, pero al mismo tiempo, lamento que sólo yo lo haya escuchado y que no pueda transmitírselo a otros”. Con eso inscribió la estrofa en piedras, en las laderas de los precipicios y en los árboles al lado del camino, y oró para que los que pasaran a su lado después lo vieran, entendieran su significado y finalmente entraran al Camino verdadero. Al concluir esto, se trepó a un árbol y se lanzó desde ahí hacia el demonio. Pero antes de que alcanzara la tierra, el demonio repentinamente reasumió su forma original como Taishaku, atrapó a Sessen Doyi en la caída y lo colocó suavemente en un sitio llano. Inclinándose ante él con reverencia, Taishaku dijo: “Para ponerlo a prueba, retuve la enseñanza sagrada del Buda por un tiempo, así causando angustia al corazón de un bodhisattva. Espero que usted perdone mi culpa y que me salve sin falta en mi próxima vida”. Luego todos los seres celestiales se reunieron para alabar a Sessen Doyi, diciendo: “¡Cuán maravilloso! Es verdaderamente un bodhisattva”. Así que al desechar su cuerpo para poder escuchar medio verso, Sessen Doyi pudo trascender el dominio del nacimiento y de la muerte durante doce kalpas. Esta historia aparece en el Sutra del Nirvana. En el pasado Sessen Doyi estuvo dispuesto a ofrecer su vida para escuchar tan solo medio verso. ¡Cuán más agradecidos debemos estar nosotros por escuchar un capítulo o incluso todo un volumen del Sutra del Loto! ¿Cómo sería posible que recompensáramos semejante beneficio? De hecho, si le importa su próxima vida, debe tomar a Sessen Doyi como su ejemplo.

Aunque pueda estar demasiado pobre como para ofrecer cualquier cosa de valor, si la oportunidad surgiera para sacrificar su vida por la Ley Budista, debería ofrecer su vida por estudiar el budismo. Este cuerpo nuestro, al final, se convertirá en nada más que la tierra de las lomas y los campos. Por eso, es inútil escatimar su vida, porque aunque uno lo desee, no puede mantenerla para siempre. Incluso la gente que vive por mucho tiempo raramente vive más de los cien años de edad. Y todos los eventos de una vida son como el sueño que uno tiene durante una corta siesta. Aunque uno pudiera haber sido lo suficientemente afortunado como para nacer como ser humano y quizás incluso haber renunciado al mundo para buscar la verdad, si uno no estudia el budismo y no refuta a los que lo transgreden, sino que simplemente desperdicia su tiempo en ocio y chismes, entonces no es mejor que un animal con vestimenta de sacerdote. Puede llamarse sacerdote y ganarse la vida como tal, pero de manera alguna merece ser considerado un verdadero sacerdote. No es otra cosa que un ladrón que ha robado el nombre de sacerdote. ¡Qué vergonzoso y aterrador!

En la enseñanza teórica del Sutra del Loto hay un pasaje que reza: “No atesoramos nuestras propias vidas. Atesoramos únicamente el Camino supremo”.19 Otro pasaje, de la enseñanza esencial, reza: “No escatiman sus vidas”.20 El Sutra del Nirvana manifiesta: “El cuerpo de uno es insignificante en tanto que la Ley es suprema. Uno debe ofrecer su vida para propagar la Ley”.21 Así que tanto la enseñanza teórica como la esencial del Sutra del Loto, además del Sutra del Nirvana, indican que uno debe ofrecer su vida para propagar la Ley. Es una ofensa grave actuar en contra de estas admoniciones, y aunque uno no pueda verlo con sus propios ojos, el error se amontona hasta el punto en que hace que uno caiga en el infierno. Es como el calor o el frío, que no tienen contorno ni forma que se pueda ver con los ojos. Pero en invierno el frío viene para atacar a los árboles y la hierba, a los hombres y a las bestias, y en el verano el calor viene para atormentar a la gente y a los animales.

Como laico, lo más importante es que usted entone Nam-myoho-renge-kyo con determinación inquebrantable y que provea sustento para los sacerdotes. Y si nos dejamos guiar por las palabras del Sutra del Loto, también debe enseñar el budismo al máximo de su habilidad. Cuando el mundo lo haga sentir abatido, debe entonar Nam-myoho-renge-kyo, recordando que aunque los sufrimientos de esta vida son dolorosos, los de la próxima vida podrían ser mucho peores. Y cuando esté contento, debe recordar que su felicidad en esta vida no es nada sino un sueño dentro de un sueño, y que la única felicidad verdadera es la que se encuentra en la Tierra Pura del Pico del Águila,22 y con este pensamiento en mente debe entonar Nam-myoho-renge-kyo.

Continúe su práctica sin vacilar hasta el último momento de su vida, y cuando llegue el momento, ¡mire con cuidado! Cuando suba a la montaña de la iluminación maravillosa y mire a su alrededor, entonces para su asombro verá que el universo entero es en sí la Tierra de la Luz Tranquila. El terreno será de lapislázuli, y los ocho senderos estarán demarcados por lazos dorados. Cuatro clases de flores24 caerán del cielo, y música resonará en el aire. Todos los Budas y bodhisattvas estarán presentes en dicha plenitud, acariciados por las brisas de la Eternidad, la Felicidad, el Yo Verdadero y la Pureza.25 El momento se acerca rápidamente cuando nosotros también nos encontraremos entre ellos. Pero si somos débiles en la fe, nunca alcanzaremos ese lugar maravilloso. Si usted aún tiene preguntas, estoy esperando oírlas.

Respetuosamente,
Nichiren

El noveno día del duodécimo mes del segundo año de Kenyi


Notas:

  1. Una sarta de monedas: Mil monedas ensartadas en una cuerda. Por esa época, las monedas tenían un hueco cuadrado en el centro y usualmente se ensartaban en cuerdas en grupos de cien o mil monedas para formar unidades monetarias más grandes. La cuerda, o Kan, de monedas constituía la tasa de cambio básica para arroz.

  2. Ri: Unidad de medida lineal. Un Ri se definía como 6 Cho (0,65 km), pero a partir del período Jeian (794-1185), comúnmente se consideraba como 36 Cho (3,93 km).

  3. Nichiguen (m. 1315): Sacerdote del templo Yisso-yi en la Provincia de Suruga, perteneciente a la secta Tendai. Se convirtió en discípulo de Nichiren Daishonin después del retiro de este al Monte Minobu. Más tarde, volvió a Yisso-yi y convirtió a otros sacerdotes, mientras construía muchos templos en las provincias de Musashi y Suruga.

  4. Sutra del Loto, cap. 13.

  5. Aseveración en el Sutra del Nirvana.

  6. Yunioze: Porción del capítulo Hoben (2º) del Sutra del Loto.

  7. Yigague: Sección versificada que concluye el capítulo Yurio (16º).

  8. Capítulo Jihiu (3º) del Sutra del Loto: protección de los tontos al no exponer el sutra sin discernimiento.

  9. Un erudito: Tz’u-en (632–682), fundador de la escuela china Josso, discípulo destacado de Jsüan-tsung.

  10. Reformulación del Sutra del Loto, cap. 10.

  11. Sutra del Loto, cap. 28.

  12. Capítulo Joben (2º) del Sutra del Loto.

  13. Sutra del Loto, cap. 28.1

  14. Capítulo Joto (11º) del Sutra del Loto: Ceremonia de la Torre de los Tesoros.

  15. Sanmi-bo: Uno de los primeros discípulos del Daishonin, de la Provincia Shimosa. Altamente respetado por su aprendizaje y destreza en el debate.

  16. Sutra del Nirvana, vol. 6.

  17. Patos mandarines: símbolo de fidelidad conyugal, permanecen juntos toda la vida.

  18. Tierra de la Recompensa Real y Tierra de la Luz Tranquila: Tierras de budas y bodhisattvas según las etapas de desarrollo espiritual.

  19. Sutra del Loto, cap. 13.

  20. Sutra del Loto, cap. 16.

  21. Comentario de Chang-an sobre el Sutra de Nirvana, Nejanguio Sho, vol. 12.

  22. Tierra Pura del Pico del Águila: Estado de Budeidad alcanzable en este mundo mediante la fe en el Gohonzon y entonación del Nam-myoho-renge-kyo.

  23. Ocho Senderos: Enseñanza budista temprana para la emancipación: 1) visión correcta, 2) pensamiento correcto, 3) discurso correcto, 4) acción correcta, 5) manera de vida correcta, 6) empeño correcto, 7) actitud mental correcta, 8) meditación correcta.

  24. Cuatro clases de flores: Mandara (loto blanco), Maja Mandara (gran loto blanco), Manyushaka (flor celestial blanca), Mahamanyushaka (gran flor celestial blanca).

  25. Eternidad, Felicidad, Yo Verdadero y Pureza: Virtudes o cualidades nobles de la vida del Buda según el Sutra del Nirvana y otras fuentes.


Antecedentes históricos:

Nichiren Daishonin escribió esta carta a finales de 1276 a la edad de cincuenta y cinco años, dos años y medio después de que se hubiera retirado al Monte Minobu en mayo de 1274. Fue dirigida a Matsuno Rokuro Zaemon Niudo en respuesta a una pregunta que este último había planteado acerca de la práctica del Sutra del Loto. Nichiren Daishonin le advierte contra las catorce causas malignas, y al mismo tiempo le dice al Amo Matsuno que no debe escatimar su vida en pos de propagar el Sutra del Loto. La carta data del 9 de diciembre de 1276. El original se ha perdido, pero existen copias en varios templos.

El Amo Matsuno vivía en la Provincia Suruga y parece que su hija, la esposa de Nanyo Jioe Shichiro y la madre de Nanyo Tokimitsu, lo introdujo al budismo del Daishonin. Así que Matsuno Rokuro fue el abuelo materno de Nanyo Tokimitsu. Su segundo hijo, Nichiyi, más tarde se convirtió en uno de los seis sacerdotes principales. El Amo Matsuno tenía muchos hijos, pero poco se sabe acerca de los otros. Lo más probable es que enviara con frecuencia ofrendas a Nichiren Daishonin y lo visitara en el Monte Minobu de tiempo en tiempo.

Parece que tenía un conocimiento más o menos profundo del budismo, puesto que estaba estrechamente relacionado con el sacerdote Nichiguen del templo Yisso-yi, uno de los más prestigiosos templos del Japón oriental, y posiblemente era familiar del mismo. Después del fallecimiento del Amo Matsuno en 1278, su esposa mantuvo su fe y continuó haciendo ofrendas a Nichiren Daishonin.

El presente escrito, también conocido como “Respuesta al Amo Matsuno”, abarca seis secciones. En la primera, Nichiren Daishonin expresa su agradecimiento por las ofrendas y las cartas enviadas a él a lo más recóndito del Monte Minobu. En segundo lugar, alaba al sacerdote Nichiguen, quien renunció a la fama y a la fortuna para dedicar su vida al Budismo Verdadero. En la tercera sección, Nichiren Daishonin explica que no existe diferencia alguna entre los beneficios del daimoku de un sabio y los de una persona común y corriente, pero advierte a los creyentes en el sutra contra caer en cualquiera de las catorce causas malignas, las que enumera. En cuarto lugar, alaba al Amo Matsuno por haber planteado una pregunta acerca del budismo, y habla de la extrema dificultad de escuchar a alguien que expone el Sutra, tanto como los inmensos beneficios que resultan de escucharlo.

La quinta sección está dedicada a la historia de Sessen Doyi, que es el vivo ejemplo de la dedicación a la práctica budista. Finalmente, el Daishonin explica cómo Matsuno, como laico, debe practicar. Citando pasajes relevantes de los sutras, hace énfasis en la importancia de la dedicación total. La advertencia contra las catorce causas malignas y las enseñanzas relacionadas con la dedicación de su vida forman los temas principales de este escrito.

Gosho - Propagación por los Sabios

 


Sólo una persona con sabiduría sin igual puede propagar correctamente el budismo. Es por eso que después de exponer todos los sutras, Shakyamuni le confió a Ananda las enseñanzas Hinayana y a Mahāmaudgalyāyana (Monyu) las enseñanzas Mahayana, pero se negó a transferir el principio supremo del Sutra del Loto a cualquiera de sus discípulos inmediatos. En cambio, Shakyamuni llamó al Bodhisattva Yoguio, su discípulo desde antaño, y se lo confió. Aunque existiera una persona sabia que abrazara el budismo, ¿cómo podría propagarlo sin creyentes que lo apoyaran? Shakyamuni tuvo el apoyo de Bonten y Taishaku, quienes moran en el cielo. De los seis senderos, el Buda escogió los mundos del Paraíso y de la Humanidad, y de estos dos, eligió nacer entre los seres humanos. De todos los lugares en el universo en donde habitan hombres, apareció en la India, en el reino de Magadha.

El Rey de Magadha debería haber sido un protector del Buda, pero el gobernante fue el Rey Ajātaśatru, un hombre malvado. El destino más desafortunado para un Buda es nacer en el reino de un monarca malvado. El Rey Ajātaśatru había asesinado a su padre, un rey sabio que había apoyado al Buda. Peor aún, había tomado a Devadatta como su mentor. Devadatta cometió tres de los cinco pecados cardinales, siendo el peor de ellos el haber herido al Buda, haciéndolo sangrar. El rey impío y malvado unió fuerzas con este transgresor del budismo, así agravando el daño a la humanidad. No solamente durante un año o dos, sino durante varias décadas, este rey acosó de manera repetida al Buda y mató a muchísimos de sus discípulos. Esto hizo que los cielos se enfurecieran, y los cielos reaccionaron con violencia. Además, los dioses terrenales se enojaron al punto de que grandes desastres se produjeron en la tierra. Mes tras mes, violentas tormentas azotaron la tierra, y año tras año, hambrunas y epidemias acaecieron, causando la muerte de la mayoría de la gente. Asimismo, los reinos vecinos atacaron desde todos lados, y colocaron a Magadha al borde de la ruina.

Por aquel entonces, motivado por una revelación que tuvo en un sueño, por los consejos de su médico y ministro Yivaka¹ y finalmente por sus propias dudas interiores, Ajātaśatru abandonó a Devadatta y se acercó al Buda Shakyamuni para arrepentirse de sus pecados. Como resultado de ello, su enfermedad se curó de inmediato, las invasiones cesaron y el país entero llegó a disfrutar de la paz. No solamente recuperó su salud, sino que pudo desmentir la profecía de que moriría el séptimo día del tercer mes, y de hecho prolongó su vida en cuarenta años. Para mostrar su agradecimiento, reunió a mil arhats para registrar todas las enseñanzas del Buda, especialmente el Sutra del Loto, por el bien de las generaciones futuras. Por lo tanto, es gracias al Rey Ajātaśatru que tenemos el Sutra del Loto que abrazamos hoy día.

Aun así, si yo, Nichiren, repitiera las enseñanzas otorgadas por el Buda al Rey Ajātaśatru, la mayoría de los japoneses las consideraría simplemente como mi propio invento. Pero puesto que usted es mi discípulo y seguidor, se las revelaré. El Buda dijo: “Después de mi muerte, durante el Último Día de la Ley, habrá muchas personas que observarán píamente las cinco prácticas ascéticas² como lo hizo Devadatta. Convencerán a un gobernante malvado para que actúe en contra de la única persona de sabiduría inigualada. En ocasiones lo calumniarán, en otras lo golpearán, harán que lo exilien, y hasta tratarán de matarlo. En esa época habrá desastres naturales, como tifones, hambrunas y epidemias aun mayores que los que se ven en la época actual, y estas calamidades continuarán año tras año. También habrá invasiones extranjeras”. Ésta es la esencia del décimo volumen del Sutra Shugo.

En la época actual, todo se ha desarrollado exactamente como el Buda predijo que sucedería, y Nichiren es el sabio que el Buda describió. Aunque hay personas que desean ayudarme, muchas de ellas son de voluntad débil, y otras, a pesar de tener un espíritu fuerte, no pueden poner sus intenciones en acción.

Así que usted es uno de los pocos cuyas acciones están de acuerdo con su voluntad. Su fe es más fuerte que la de otros, y es debido a su apoyo que he podido sobrevivir. Tanto los cielos como la tierra seguramente son conscientes de ello, así que si cualquier percance le acontece, solamente podría significar que el cielo quiere mi propia vida. Dondequiera que esté, sea en las montañas, en el mar, en el firmamento o en las ciudades, el hombre no puede escapar a la muerte. Sin embargo, un pasaje de uno de los sutras explica que incluso nuestro karma inmutable puede cambiarse. La interpretación de Tiantai³ de este pasaje es que uno puede prolongar la duración fija de su vida.

Así como le aconsejé antes, hasta que las fuerzas mongoles efectivamente ataquen este país, usted debería dejar de alarmar a la gente. En cuanto a la respuesta a su amo, contéstele firmemente de esta manera: “Puesto que estoy enfermo, es muy angustioso para mí ser trasladado a un lugar remoto. Además, el país entero está al borde de la ruina. Si una emergencia surgiera, ¿cómo podría ser yo un cobarde? En ese momento ya estoy decidido a sacrificar mi vida en bien de mi amo. No obstante, si una crisis repentina ocurriera, es dudoso que yo pudiera alcanzarlo a tiempo desde la lejana provincia de Echigo. Es por eso que, aun corriendo el riesgo de perder mi feudo, no lo abandonaré este año. Cualquier otra cosa que usted me ordene, obedeceré sin vacilación ni miedo. Las únicas personas que son más importantes para mí son el sacerdote Nichiren y mis difuntos padres. Sin embargo, dedicaré esta vida a usted, aunque me rechace, porque le he confiado mi vida después de la muerte al sacerdote Nichiren”.

Nichiren

El sexto día del noveno mes del segundo año de Kenji


Notas:

  1. Yivaka: famoso médico de India que era seguidor sincero de Shakyamuni y ministro del Rey Ahātaśatru.

  2. Cinco prácticas ascéticas: cinco preceptos expuestos en el Budismo Hinayana: llevar ropa andrajosa y desechada, pedir limosnas, comer solamente una comida al día, permanecer siempre al aire libre, y no probar comida dulce, agria, amarga, picante o salada.

  3. La interpretación mencionada aquí se encuentra en el Maka Shikan de Tiantai, vol. 8, y también en el Hokke Mongu Ki de Miaolo, vol. 10. Debido a la importancia de Miaolo para la secta Tiantai, afirmaciones hechas por Miaolo a veces se atribuyen a Tiantai en el sentido de que representan el punto de vista ortodoxo de la secta.


Antecedentes históricos:

Llegó el momento en que Shiyo Kingo se convirtió en blanco del abuso de los otros soldados empleados por el Amo Ema. La mayoría eran seguidores de la secta Nembutsu y convencieron a su amo, quien también era creyente de la misma secta, a que castigara a Kingo de una u otra manera. Ema se decidió a privar a Kingo del feudo que le había conferido y a trasladarlo a una provincia rural si rehusaba renunciar a su fe. Así que Shiyo Kingo tuvo que escoger entre dos alternativas: bien aceptar el traslado a Echigo o bien abandonar su fidelidad a Nichiren Daishonin.

“Propagación por los Sabios” fue la respuesta del Daishonin a su solicitud de orientación. Está fechada el 6 de septiembre de 1276. La carta abre con una clarificación de dos elementos necesarios para la propagación del budismo: una persona de sabiduría y seguidores para apoyarlo. Se citan ejemplos del tiempo de Shakyamuni, así como los detalles de la ruinosa oposición del Rey Ahātaśatru al budismo y los subsiguientes desastres que le acontecieron a la India. El Daishonin luego se refiere a predicciones de los sutras para mostrar el paralelismo entre las persecuciones antiguas y las de su propia época. A continuación, dice que cualquier ataque contra Shijo Kingo es un ataque indirecto contra el mismo Daishonin, debido al firme apoyo por parte de Kingo a sus enseñanzas. En la conclusión nos encontramos con otra predicción más de una invasión de los mongoles y una advertencia a Shijo Kingo para que sea prudente. El Daishonin seguidamente le sugiere las palabras adecuadas para una carta a ser dirigida al Amo Ema que solucionará el dilema de Kingo.